La Historia de Citywave®

Los inventores, Ing. Dipl. Rainer Klimaschewski y su esposa Ing. Dipl. Susi Klimaschewski han desarrollado instalaciones de deportes extremos por más de 20 años. Fueron campeones europeos y mundiales en esquí estilo libre durante los ochentas y viajaron por todo el mundo compitiendo. Primero diseñaron rampas de agua móviles para practicar sus saltos durante todo el año, sin importar la temporada o las condiciones climáticas. No pasó mucho tiempo para que se dieran cuenta del gran potencial de traer deportes de acción en las ciudades.  Su próximo invento fue una pendiente rotatoria para esquiar, permitiendo al usuario esquiar sin fin. A los pocos años después, los primeros eventos de snowboard durante el verano surgieron con nieve de verdad. Competencias innovadoras, como la “Coolhouse Party” en 1994, sirvieron de inspiración para los eventos del presente nominados “Big Air Events”.

Arthur Pauli, el pionero de la ola estacionaria para surfear motivó a Klimaschewski y sus amigos a surfear la famosa ola en el Eisbach, la cual se ubica en el centro de Munich. Así nació la idea de construir una ola estacionaria móvil y el concepto iba mejorando mientras Klimaschewski seguía viajando a lugares para surfear alrededor del mundo. Se creó la primera ola artificial, una “ola-seca” giratoria, que servía de simulador para dar la sensación de surfear sobre el agua. Con esta máquina de surfear era posible imitar giros y movimientos iguales al verdadero surf. De igual manera, era posible practicar los despegues y todo como si uno estuviera surfeando en Hawái o California  pero sin mojarse. Sin embargo, no hay verdadero surf sin agua. Citywave® fue la solución. Varios prototipos de todos los tamaños y a escala 1 a 1 llevaron al innovador sistema del presente: la ola perpetua de agua profunda. El auténtico surf, como en el río o en el océano es ahora posible para cualquier, sin importar ubicación o condiciones.